Porque no quiero que me leas, quiero que me veas a los ojos cuando me escuches o que nos miremos en silencio mientras lees lo que te quieren decir y así mismo poder leer los tuyos.
Y si el amor es un lenguaje. Entonces quiero que nos comuniquemos en silencio, que nuestras miradas puedan hablar, al tiempo que nuestros corazones gritan desesperados pidiendo que nuestros cuerpos se junten y nuestros labios se paralicen sin haber recibido aún el primer beso. No puedo prometer que te llevaré al cielo y no sé si tú me lleverás a el, pero si logramos conectar nuestras almas, encontraremos juntos la forma de llegar y atravesar hasta lo infinito del universo, aunque nos encontremos siempre en el mismo lugar.
No quiero creer en cuentos de hadas, ni pintar un mundo de fantasía en el que solo hay príncipes y princesas, pero te prometo que serás mi única y mayor conquista. No necesito un reino si cuando estás a mi lado me haces sentir como un rey.
¿Y en dónde está?
Siempre me hago la misma pregunta, aunque a veces creo que hago la pregunta equivocada a la persona equivocada.
No soy poeta, pero te he escrito miles de poemas, el problema es que no estás tú para que los leas, ni se en donde buscar, o si algún día te pueda encontrar y te pueda decir todo lo que siento.
Siempre me hago la misma pregunta, aunque a veces creo que hago la pregunta equivocada a la persona equivocada.
No soy poeta, pero te he escrito miles de poemas, el problema es que no estás tú para que los leas, ni se en donde buscar, o si algún día te pueda encontrar y te pueda decir todo lo que siento.
No haré más extensa está carta, porque guardo la esperanza de que te encontraré pronto y será entonces cuando me convierta en poeta, mago, artista o quién sabe, por ti estaré dispuesto a hacer lo inimaginable.
¡Te, espero!
Hasta que llegues o hasta que te decidas.
Hasta que llegues o hasta que te decidas.
By: un poeta sin musa.

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